Con los objetivos menos es más

Ya pasé por esto

Ya cometí el error de proponerme demasiadas cosas y no cumplir con nada…

Ya avancé un milímetro en muchas direcciones y no cerré nada importante.

Ya pasé por no seguir mi avance, por no revisar cómo venía y por no tener ni idea de cómo hacerlo.

Pasé por no pensar qué quería para el año, aunque internamente sentía la necesidad de marcar una dirección. Hasta en algún momento creí que no tenía ningún objetivo.

Ya sobrestimé mi capacidad. Y también la subestimé.

Ya incumplí conmigo.

Ya no más.

Me sirvió para aprender

Tener muchos objetivos mal establecidos favorecen la falta de priorización, desordenan, dispersan la energía y llevan a la frustración.

Un objetivo bien enunciado vale por 100 mal establecidos. Aclara la dirección y el sentido en el cual avanzar, simplifica, enfoca la energía y ayuda a definir las etapas y pasos que nos llevan a donde queremos.

Definir un único objetivo es decidir, es jugársela, es dejar cosas afuera y es un mimo a nuestra atención.

El trabajar por un objetivo que nos importa, recorrer el camino, atravesar las frustraciones, ver progreso y lograrlo es fuente de fuerza interior.

Es animarse a confiar, es entrenarnos en ponernos límites a nosotros, es aprender a inhibir algunos impulsos en pos de algo mejor. Vale la pena.

Cómo empezar a hacerlo

En lugar de proponerte muchos objetivos escribí para vos un único objetivo guía por rol o área de tu vida. Incluso puede ser uno solo.

Escribilio. Al principio podés describir de forma vaga lo que querés lograr. Una primera versión para romper el reposo y tener material con el que construir.

Cómo escribirlo

Punto A: De dónde estás partiendo. ¿Dónde estoy hoy con respecto a mi objetivo?

Punto B: A donde querés llegar. ¿Cómo se ve en la realidad este objetivo cumplido? ¿Cuál es la imagen/foto de «hecho»?

Medible: ponelo en números aunque parezca que no se puede.

Marco temporal: ponele tiempo. Para cuando? Dentro de qué período?

Ejemplos:
Objetivo vago: «Quiero hacer ejercicio»
Objetivo específico: «De entrenar 40 minutos 2 veces por semana a ir al gimnasio a levantar pesas al menos 3 veces por semana el 80% del año». O «De no hacer ejercicio físico a hacer 10 sentadillas todos los días apenas me levanto»

Objetivo vago: «Quiero empezar a comunicar por redes»
Objetivo específico: «De cero publicaciones en ninguna red a publicar 1 historia de 15 segundos cada día por un año en instagram»

«Quiero saber a qué me voy a dedicar»
«Quiero lanzarme con mi proyecto»

Está muy bien saber cómo escribir nuestros objetivos más importantes, pero lo más importante es que tengan sentido para nosotros, que nos enciendan, nos nutran, que nos empujen para adelante. Para esto podés responderte algunas preguntas más.

Preguntas guía
¿Por qué es importante para mí? ¿Por qué vale la pena recorrer esa ruta?
¿Qué me va a permitir si lo logro?
¿Qué hábito que si lo incorporo/ desarrollo/ sostengo me va a ayudar a lograrlo?
¿Qué es lo que estoy queriendo lograr realmente? ¿Si tuviera 10 minutos para lograrlo qué haría?
¿Este objetivo es mío? ¿Es para mí o es para otros?

Preguntas para ayudarte a priorizar
¿Qué palabra querés que guíe tu año?
¿Si sólo pudieras lograr una sola cosa en el año cual sería?

Preguntas para accionar
¿Cuáles son los ladrillos que construyen esta pared? ¿Cuáles son las paredes que construyen esta casa?

¿Qué casa estás construyendo para vos?


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