Qué es la procrastinación y cómo dejar de hacerlo


Qué es la procrastinación

La procrastinación es el hábito de posponer tareas importantes en favor de actividades menos urgentes o más agradables, incluso cuando sabemos que esto será perjudicial para nosotros mismos.

Pero muchas veces la procrastinación es un mecanismo de descompresión o defensa ante algo que nos cuesta enfrentar y/o sostener.

Este comportamiento afecta negativamente la productividad y el bienestar personal. Genera estrés, culpa, y muchas veces angustia e impotencia.

Para superarla, es necesario indagar en sus causas, aprender a registrar las emociones que disparan el comportamiento y aplicar estrategias específicas adaptadas a cada caso particular.

La procrastinación es un fenómeno complejo que involucra tanto factores emocionales como cognitivos, y sus efectos se extienden a áreas clave como la autoestima y la autoconfianza.


Por qué procrastinamos

La procrastinación no es solo un problema de disciplina; es un comportamiento influenciado por una serie de factores psicológicos, incluyendo el perfeccionismo, el miedo al fracaso, y el miedo al éxito. 

Falta de propósito claro

El proyecto o actividad en la que te estás embarcando no tiene un propósito claro, no tiene sentido para vos, te parece una real pérdida de tiempo, no te importa y no lo querés hacer. Reconocer el para qué de lo que hacemos y desde donde es un primer paso para poder empezar a caminar el camino.

Perfeccionismo

El perfeccionismo puede provocar una parálisis por análisis, donde la persona evita comenzar tareas para no enfrentarse a la posibilidad de no hacerlas perfectamente.

Este es el peligro detrás de poner el propio valor como persona atado al resultado.

Lo que está haciendo la persona es evitar encontrarse con la dolorosa realidad de no ser quien cree ser, de no ser ese ser perfecto e infalible que suponía ser.

Miedo al fracaso

Es el miedo a las consecuencias negativas de fallar. Procrastinar es evitar en definitiva la posibilidad de fallar o que me vean fallar.

El miedo más grande es dar lo mejor y encontrarse con que el resultado no es lo suficientemente bueno. Es encontrarse con la posibilidad de estar en un nivel inferior al que suponía.

El ciclo de la procrastinación se perpetúa: el retraso de la acción genera más ansiedad y refuerza el miedo, debilitando a la persona..

Cada vez que no avanza recopila evidencia de que no puede hacerlo, de que no puede lograrlo. y tampoco recibe información del camino que le permita aprender, ajustar y mejorar.

Miedo al éxito

Es el miedo a las posibles consecuencias que traiga el hacerlo bien, el lograr determinado objetivo.

El éxito puede traer consigo responsabilidades adicionales
, cambios o nuevas expectativas, lo que puede resultar intimidante. Te puede poner en el centro de atención o podes sentir que te pone en el centro de atención.

Se puede estar asociando el éxito con presiones que no podés o no estás dispuesto a soportar.

Mantener la autonomía

Procrastinar puede ser una forma de resistir la presión externa o la sensación de estar controlado.

Algunas personas utilizan la procrastinación como un mecanismo para recuperar cierto sentido de control o como una forma de venganza. Retrasan tareas para sentir que están tomando sus propias decisiones.

A veces este comportamiento está atravesado por el rencor o el resentimiento y puede derivar en el deterioro de algún vínculo. Por ejemplo: jefes, pareja, compañeros/as de trabajo, amigos, etc.

Baja tolerancia a la frustración

Esta causa viene de la mano de las anteriores. Es evitar problemas o desistir cuando estos se presentan en el camino.

Podemos llegar a creer que llevar adelante un proyecto debe ser fácil, todo el tiempo y que debemos estar seguros de que cada paso es el correcto.

Tolerar la frustración significa seguir avanzando a pesar de encontrarse con desafíos, bloqueantes, barreras que pueden ser características personales, obstáculos lógicos del mismo camino, momentos emocionales complejos que atravesamos durante cualquier proceso.

Mal manejo del propio tiempo y energía o falta de herramientas de gestión del tiempo

A veces sobrestimamos nuestras capacidades y subestimamos lo que puede llegar a demandar una tarea.

Hay cosas que parecen difíciles y al hacerlas terminan siendo fáciles, y otras que parece fáciles terminan siendo difíciles.

Algunas veces una tarea pequeña nos demanda mucho a nivel emocional mientras que otras que pueden llevar varios días o semanas nos son más livianas y agradables.

Gestionar el tiempo, la energía y la propia disponibilidad son claves para aprender a avanzar en lo que nos importa sin demora y sin perder la cabeza en el proceso.

Autoestima y confianza

La procrastinación tiene un impacto significativo en la autoestima y la confianza. Cada vez que evitamos una tarea, estamos indirectamente diciendo a nosotros mismos que no somos capaces de enfrentarla, lo que deteriora la autoestima. 

Especialmente cuando nos identificamos con el resultado. Si el resultado es bueno entonces me considero capaz y hábil y entonces soy bueno y me siento bien conmigo.

Lo mismo ocurre al revés: si el resultado es malo, insuficiente o mediocre entonces me considero un mediocre.

Esto ocurre en lugar de pensar que el resultado en esta ocasión, en este intento, no fue lo que esperaba o fue de un nivel inferior al que esperaba, por lo que en el siguiente intento debo ajustar ciertas variables en el proceso que me permitan hacerlo mejor. 

Y si lo hago mejor no me hace mejor persona o ser humano, simplemente me hace mejor en ese tipo de tarea o actividad en ese momento.

Este fenómeno se agrava por el hecho de que, en nuestra sociedad, el valor personal a menudo se asocia con los resultados que obtenemos. Si lo hacemos bien, nos sentimos bien con nosotros mismos; si lo hacemos mal, sentimos que no valemos.


¿Cómo dejar de procrastinar?

Un paso a paso para lograrlo

Para aquellos que buscan un método estructurado, propongo un modelo que vengo utilizando a nivel personal y con las personas con las que trabajo:

  1. Admitir que estás procrastinando: no tiene nada de malo.
  2. Descargá!: ponete a escribir sensaciones, emociones, broncas y angustias, escribí todo lo que se te cruce por la cabeza. A veces acumulamos un monton de pensamientos y emocions que nos cierran la posibilidad de avanzar.
  3. Segui escribiendo: cuales son los costos y consecuencias de no estar avanzarndo en este proyecto
  4. Conectate con el resultado: cuál es el mejor resultado posible? que te va a permitir si lo logras
  5. Comenzá a idear: cual es la próxima acción física que necesitas para avanzar, cuales son otros pasos realmente necesarios?
  6. Ponete un timer de 5 minutos y por ese tiempo solo concentrate en avanzar. Siempre registrando tus impulsos, las emociones, lo que te dan ganas de hacer y hacia donde querés escaparte durante el proceso hasta terminar los 5 minutos.
  7. Si estás para seguir, volvé a poner el timer y poné tu atención en el siguiente paso.

Descargá la guía gratuita para dejar de procrastinar. También podés escuchar la guía en audio en el podcast

Estrategias adicionales

  • Entender las razones ¿Por qué procrastino? ¿Qué creencias, emociones, pensamientos, frenan mi avance? ¿Cuáles disparan mi procrastinación?
  • Dividir proyectos y tareas en porciones digeribles: Rompe las tareas grandes en partes más pequeñas para que sean más manejables. Si son proyectos de meses, dividilos en etapas. ¿Cuáles son los escalones que harán del resultado algo inevitable?
  • Establecer plazos bien definidos ¿Qué necesito completar esta semana? ¿Qué necesita estar avanzado en este primer mes? ¿Puedo tener una primera versión para hoy/esta semana?
  • Eliminar distracciones: Crea un ambiente de trabajo que minimice las interrupciones. Que el ordenar y eliminar distracciones no se vuelva una forma más de postergar 😉
  • Buscar apoyo: Si es necesario, busca la ayuda de un/a coach, un terapeuta o un amigo/a que te ayude a profundizar en lo que vas necesitando en cada momento y al mismo tiempo te ayude a visualizar y dar pasos concretos.

Conclusión

La procrastinación es más compleja de lo que nos cuentan. Es un hábito y un mecanismo de defensa en el que intervienen muchas variables. Es como un tejido de creencias, emociones y comportamientos.

El trabajo para dejar de procrastinar no solo implica completar tareas, sino también aprender a avanzar de forma iterativa, fallar, aprender y mejorar en ciclos.

Parte fundamental es despegar nuestra identidad de los resultados que obtenemos y poner el foco en el proceso.

Esto nos permitirá reconocer los avances, mantener una motivación saludable y que nuestra autoestima no se vea tan lastimada cuando las cosas no salen como esperamos.


Espero que te haya servido!

Si te sentiste identificada/o con los temas de este artículo y querés saber un poco más de cómo podríamos trabajar juntos podés chequear mis servicios para solicitar una entrevista inicial gratuita.


Descubre más desde CHAU PROCRASTINACIÓN

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.